bubok.co utiliza cookies propias y de terceros. Si continua navegando, consideramos que acepta nuestra política de cookies. OK
Buscar en Bubok

carlosnigrinsdelahoz

Este libro devela una verdad, sobre la sexualidad humana, que ha sido deliberadamente, escamoteada, tergiversada y ocultada, por las élites en el poder, en contubernio con una ciencia servil, y con las religiones patriarcales universales que rigen hoy las vidas de millones de seres humanos.

Por medio de una ciencia servil a las elites, se nos ha hecho creer, tanto a los hombres como a las mujeres, que nosotros los varones somos los responsables del orgasmo femenino. Todo esto ha generado verdaderas tragedias, dentro de las relaciones de pareja, ya que el varón nunca podrá satisfacer a su pareja, esto es, proporcionarle un orgasmo. Así los celos, la desconfianza, la frustración, una eyaculación precoz, en la gran mayoría de los casos, produce agresiones, que van desde la violencia verbal, hasta causar la  muerte a su compañera.

Las religiones patriarcales por otro lado, han satanizado la autosatisfacción o masturbación femenina, algo que no es agradable a Dios. La única responsable de sus orgasmos es la misma mujer, ella posee el único  órgano humano, que ha evolucionado durante millones de años por la naturaleza, especializado para solo proporcionar placer, este órgano que siempre ha sido ocultado por la ciencia servil, y por las religiones patriarcales, es el clítoris.

Así el hombre y la mujer, deben saber de una buena vez, que somos una unidad, que ha sido rota deliberadamente para poder dominarnos mejor, ya sea por el género, por la religión o por la política, etc. El hombre debe aceptar que su compañera puede autosatisfacerse por medio de la masturbación, y que ninguna mujer que la practique, --que son más del 98%--, es una minusválida sexual, así el hombre debe sintonizarse con su pareja, para así, después de aceptar esta verdad, busque el verdadero equilibrio, en la verdadera y plena sexualidad, liberándose de una responsabilidad que no tiene, y así también la mujer quedara liberada, y podrá disfrutar a plenitud su sexualidad.