Mujeres Invisibles

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Mujeres Invisibles. RelatosTestimoniales.Alicia Panero Desde el mismo año 1982, en que seprodujo la Guerra de Malvinas, se han escrito más de 90 libros en idiomaIngles, y cerca de 30 en español,ninguno de ellos dedica un solo capitulo al accionar de las mujeres, en susdistintos roles.Estas historias nuevas, sedesarrollan en tres escenarios bien definidos, Argentina continental, el ReinoUnido, y las Islas junto al mar que las circunda.Este es un trabajo de emocioneshumanas, sufrimientos y desdichas que provocan las guerras en todo el mundo, yque en nuestro país, han alcanzado a muchas familias, sin que todos nos demoscuenta.Es inobjetable la soberaníaArgentina, aunque no sea ese plano de discusión de este libro. Se puede decirque es, una mirada diferente, a un conflicto sobre el que se escribió mucho yse omitió demasiado.El abandono institucional de lasmujeres de armas, fue acompañado delpolítico y social, los silencios respecto de sus existencias, resultainexplicable.Probablemente, porque su accionarestuvo más vinculado a la atención y contenciónde soldados conscriptos y no son ellos los que han escrito la historia. El lenguaje integrador, que seelabora desde lugares comunes, es difícil de desarrollar en este país roto, engeneral, no es un ámbito privativo particular de las Fuerzas Armadas. La actualpolítica exterior no contribuye en nada a dicho objetivo.Respecto de las mujeres civiles quefueron voluntarias, o que vieron sus vidas en peligro porque estaban en la zona0 de la guerra, el anonimato es aun mas grande.Mi objetivo, con este trabajo, esdemostrar donde nos iguala la guerra, y como podemos ser, las mujeres, luzdonde solo hay sombras y oscuridad, en el idioma que sea.Mostrar la coincidencia desentimientos y acciones, encuentra a todas las mujeres, como una red bientejida, en el continente, en los barcos y en las islas, brindando los mismoscuidados, padeciendo los mismos temores, protegiéndose de las mismas amenazas.Sufriendo por las mismas pérdidas.Las guerras dejan en la invisibilidada las mujeres, y hacerlas visibles es un mensaje de paz. Las escenas de combate, se mencionan ydescriben tomadas de los propios protagonistas, a manera de vincularlas a lasmujeres que en algo se vieron afectadas por sus secuelas. No es este un librode guerra. Es un trabajo basado en emociones y pasiones humanas. Hilvanado sus historias con la seda invisible de la igualdad,tratando de lograr una visión integral, dándoles a ellas un protagonismo único, Escribir sobre historias de la guerra, es unaexperiencia que se transita en carne viva, con un enorme sentido de laresponsabilidad, ejercitando la libertad, respetando el disenso, apelando atestimonios nuevos y eso es parte de derribar el mito, del dueño de la verdad. Las descubrí, por casualidad, cuandocomprendí que hay una historia de la guerra que las dejo afuera. Las omitió,las escondió, por razones que, después de conocerlas, hablar con ellas ycompartir sus penas, creo haber descubierto.Despojándome de ese raro patriotismoque poseen los argentinos, vi más allá,y eso me permitió encontrar más mujeres, inglesas, isleñas, que vieron susvidas alteradas por la guerra, y tienen una actitud de dialogo integrador quese desconoce, porque nadie jamás les presto atención.Las ciudades de la costa Patagónica,vieron sus días militarizados y sus noches sometidas a toques de queda yoscurecimientos totales, ante amenazas de inminentes bombardeos, y fueronmujeres y jóvenes de las escuelas las que armaron la defensa civil de laciudad. También las que asistieron como voluntarias a los soldados que volvían,que llegaban heridos a los hospitales y fueron ellas quienes los anclaron denuevo a la vida.Entender la Patagonia, es entenderperfectamente, de que se trata vivir en las islas, el vínculo que se crea conesa tierra hostil que obliga a sus habitantes a hacer pactos para sobrevivir,al frio, a la distancia, al desarraigo. Permitir al lector conocer suscostumbres y modos de vida, antes y después de la guerra, es un puntointeresante a la hora de analizar la escasa población argentina en ese territorio.Transitar el escenario de 1982 en elAtlántico Sur, puede parecer remoto, y sin embargo nos sorprende enexperiencias de personas que han sido forjadoras de paz, y es allí dondeimpacta en el presente, y en un futuro que solo debe contener un leguajediplomático.Las guerras breves, son igual deintensas en quienes las padecen, dejan secuelas mas allá de las banderas y losidiomas. En ambos países, acompañan a sus protagonistas hasta hoy. Sumando enArgentina, desordenes administrativos respecto de pensiones y veteranos, quesolo profundizas las heridas.La reconstrucción de vidas desconocidas a partir de fotografías, es unejercicio atrapante, esas fotos me llegaron de la mano de sus protagonistas, la de un soldado sonriente en una cama dehospital, rodeado de 3 jóvenes mujeres. La de una isleña con su pequeño niño enbrazos, sonriendo en Londres poco después del 14 de Junio, cuando termino laguerra y otra que me llego desde el Museo Imperial Británico, la artista de la guerra, que navego y caminojunto a las tropas inglesas todos los días que duro. Y a quien nadie conoce.Una mirada desde actoresdesconocidos, permite ampliar los ángulos de análisis, y completar laparcialidad de quienes hasta ahora, han contado esta historia.Con la dictadura, perdimos todos,tenemos cicatrices profundas y la guerra es una de ellas, a pesar de eso, haymujeres, que apuestan a la vida y al fututo, porque 32 años después, hanhablado, aquí, en las islas y en Londres.Asumir la guerra como una tragediacolectiva, como lo fue el gobierno del que se desprendió, implica conocer laverdad completa, avanzando desde ese pobre lugar, de hablar de este tema soloen determinadas fechas. Las guerras dejan recuerdos y deudos,que no saben de fechas, cargan la mochila todos los días del año.

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