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Peter Handke y la polémica del Nobel: ¿Se puede separar el arte de la política?

Peter Handke en 1970

 

La calidad del trabajo de Peter Handke es indiscutible. De origen austriaco, ha sido un destacado dramaturgo, novelista, poeta, guionista y director de cine. Entre sus colaboraciones más conocidas, encontramos la realizada a lado de de Win Wenders en el extraordinario film protagonizado por Bruno Gantz, Las alas del deseo. Su trayectoria excepcional le ha valido ser nombrado Premio Nobel de Literatura 2019 sin embargo, no se ha mantenido lejos de la controversia.

Distintos medios internacionales han replicado el artículo publicado por el escritor bosnio-americano Aleksandar Hemon en el New York Times, en el que se refiere a Handke como nada menos que «el Bob Dylan de los apologistas del genocidio» debido a su apoyo al dictador serbio Slobodan Milošević, perpetrador del genocidio del pueblo bosnio.

Para Hemon, Handke decidió que «las verdaderas víctimas de la guerra en Yugoslavia eran los serbios y que los gobiernos y los periodistas occidentales mentían sobre ellos por odio».

Handke Funeral-Bubok

Handke en el funeral de Milošević

En 1996, ya terminada la guerra, Handke publicó Un viaje de invierno a los ríos Danubio, Save, Morava y Drina o Justicia para Serbia; un ensayo cargado de interrogantes sobre el conflicto bélico yugoslavo, en la cual Hemon afirma que Handke «descubrió una especie de pureza que tenía 2.000 años de antigüedad en Serbia y la Republika Srpska (la entidad serbia étnicamente purificada de Bosnia, creada como parte de los Acuerdos de Paz de Dayton) y llegó a creer que la verdadera Europa pervivía solo allí».

La relación de Handke con Milošević parece estrecha. Descrito como un partidario del régimen serbio de extrema derecha que gobernó Yugoslavia hasta la Guerra de los Balcanes, Handke se ha posicionado como un crítico de la forma en que los países occidentales y sus medios de comunicación se posicionaron frente al conflicto.

Milošević incluso convocó a Handke como testigo en su juicio en La Haya, invitación que el escritor rechazó aunque estuvo presente en el juicio y le otorgó la Orden del Caballero Serbio por su compromiso con la causa. Aún así, tal vez el hecho más polémico sea que, tras la muerte del Milošević en 2006, Handke habló en su funeral ante los 20.000 asistentes.

Salman Rushdie escribió que Handke «sorprendió incluso a sus fanáticos más fervientes por sus diversas disculpas por el genocida régimen de Slobodan Milošević».

¿Podemos separar la obra literaria del pensamiento político del autor? La deliberación al interior de la academia sueca no debió ser fácil y seguramente muchos de lectores no han podido acercarse de la misma forma a su obra desde entonces. En este artículo del diario argentino El clarín puedes encontrar la traducción íntegra de la pieza de Aleksandar Hemon y en este enlace el texto original publicado en el New York Times.

Este artículo es una reversión de la originalmente escrita por Olga Pastor para Bubok Portugal. Si quieres leer más artículos como este, visita nuestro blog.

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