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EMIGRANTES POR EXPERIENCIA

  • Autor: Jorge Andrés Guerrero Pinilla.
  • Autor: Adriana Yinnet Gutiérrez Alvarado.
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 146
  • Tamaño: 210x297
  • Interior: Blanco y negro
  • Maquetación: Pegado
  • Acabado portada: Brillo
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Todo era bullicio e inspiración con uno que otro verso algo desproporcionado de poca decencia y buen gusto en aquel momento, pero no faltaría la noble intención de acudir con atenciones  verbales y pelando el diente ante aquella bella joven, el amo del minino con su prospecto de galán látino, más criollo que la arepa con agua de panela; José Federico Sastoque Murcia, un joven Boyacense de pura cepa, que salió bachiller en un modesto centro educativo de su tierra, Saboyá; ubicada al noroeste de dicho Departamento, criado entre especies menores de doméstica tradición rural, quien aprendió el arte agrícola de los cultivos de papa y cebolla, idóneo en algunas leyes para seducir mujeres con curiosa ingenuidad ya que no atinaba precepto alguno al confundir la filosofía con la religión, como en aquella ocasión cuando iba pasando frente a la iglesia un poco apresurado dirigiéndose hacia su motocicleta recién comprada cuando el cura del pueblo lo vio desde dentro de la iglesia y le dijo: - Hijo, pasa a misa…-, el muy responsable joven le responde:- No puedo padre, porque entonces, ¿quién me cuidará mi moto?, está nuevecita y la quiero estrenar, paseándola para que se acostumbre a las calles del pueblito… - , a lo que respondió el cura con autoridad en su mirada: - Sigue muchacho que Dios te la cuidará...-Bueno-, dijo el joven algo presumido y temeroso mirando con gran insistencia hacia atrás, mientras entraba a la iglesia. No pasaron más de quince minutos  cuando el padre se disponía a comenzar la comunión y dijo:-¡Dios está con nosotros!...-, momento en el cual, el joven confundido queda sorprendido y se levanta enojado de su asiento diciendo: Entonces, ¡quién carajos me está cuidando mi motico… confié en usted y su amigo Dios…ah, por eso no me gusta venir a escuchar sus clases de filosofía…!- mientras la gente algo molesta por su insolencia le miraba con desprecio y algo de indignación.

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