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Atrapado en el Tùnel del Tiempo 0168-13

Impuestos no incluidos
  • Autor: Natanael Méndez Matos
  • Estado: Público
  • N° de páginas: 160
  • Descargas: 35
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San Miguel de la Atalaya de 1691-1698.- En el año de 1695, cuatro años más tarde de la celebración de la gesta histórica del año 1691, llamada la batalla de Sabana Real o de Limonade, por instrucción de su majestad el rey de España Don Carlos III, se comisiona al jefe de la real armada Don Josef Berendetti, para entregar un reconocimiento con la cruz de malta a los doscientos españoles que participaron en aquella batalla contra los franceses.  

De allende los mares, el distinguido caballero de la orden de malta, ilustre hombre de letras y escudero de la real armada del rey de España Don Carlos III, don Josef Berendetti, recibió una delegación de 200 infantes españoles, héroes de la batalla de Sabana Real o de la Limonade, celebrada en la frontera entre la parte oriental ocupada por españoles y la parte occidental por los invasores franceses de una gran extensión de terreno de la Isla la Hispañola. 

Esta delegación, le entregó a don Josef, el “Cuaderno de Limonade” que contiene todas las narraciones de los hechos de la guerra, documentos históricos, notas de referencias de tratados, discursos, notas de las ordenes de ejecutivas dada por el gobernador de la isla, instrucciones para el uso de los pagos de los soldados, recetarios de plantas medicinales para el tratamientos de enfermedades caribeñas, cartas de rutas, dibujos, apuntes de medidas topográficas, dibujos de especies de animales exóticos, nuevas especias aromáticas para el uso comestibles, descubrimientos de tubérculos como la yuca, la batata, la yautìa, el ñame, la yautìa amarrilla, la papa, flores silvestres, variedades de frutas como el mamón, la guayaba, la almendra, el coco; y, otras clases de figuras ilustrativas dibujadas por el artista Montier Guzhson. El Cuaderno de Limonade, estaba enrollado con un hermoso cinto color púrpura que llevaba el escudo de arma de la sociedad de los caballeros de Malta.

Don Josef, recibe con entusiasmo la entrega del “Cuaderno de Limonade" y ordena preparar una rica comida a la mediterránea a los héroes de la guerra de Sabana Real. El respetado escudero de la real armada, es el comandante en jefe del Rey Don Carlos III; y ni pensar, que pese a sus obligaciones palaciegas, no se iba a perder ni un detalle de las aventuras narradas por aquellos 200 hombres que habían sido parte de la gran gesta histórica contra su archi-enemigo fronterizo de antaño: “Los franceses”. 

La hazaña lograda en tierras legajas más allá de las columnas de Hèrcules, contra el vecino que vive al doblar de la esquina fronteriza de la Península Ibérica, despertó en el  insigne protector del palacio de Don Carlos III, el espíritu aventurero de conquista de tierras lejanas; y a la vez, la incitación y provocación a la vida de los misterios y secretos que se esconden allende los mares. El insigne, aprovecha mientras los héroes están disfrutando de una rica comida a la mediterránea de una variedad de mariscos y bebidas de los viñedos del rey Don Carlos III, para estar a solas en su vergel del “Castillo de Vigo”. Anonadado por el símbolo de la cruz de malta, procede a quitarle lentamente el cinto color púrpura que lo mantiene enrollado; y en un acto de solemnidad cierra sus ojos y por un breve momento pronuncia las palabras que dicen: “¡Que Dios salve a los Caballeros de Malta!”.  De repente, empieza a hojear el “Cuaderno de Limonade”, sin ser interrumpido por el bullicio de los comensales. Una nota curiosa, llama su atención y se detiene  en la página 5 para leerla, la cual dice de la siguiente manera: “ !! Era de noche, nos guiábamos a la luz de luna llena !!. !! El hedor de estiércol de vaca a todos nos tenia aturdidos !!. Las chamarras y los zapatos de zarzuelas estaban cargadas de pupù de animales. A veces, tropezábamos con animales que estaban reclinados durmiendo. 

Las peroratas de un mulato dominico llamado Pirincho que era muy conversador y tenia la costumbre de ir narrando su hazaña relacionada con una trifulca que tuvo con dos franceses que habían sembrado mazorcas de maíz en el sitio de Santa Bàrbara, nos mantenían en vilo. !! La noche !!. !! Pero que noche !!. Los mosquitos y zumbidos de los murciélagos chocaban con nuestros machetes. Pasamos por un lugar pantanoso, lleno de culebras y sanguijuelas.  !! Mi cuerpo templaba del miedo y de espanto !!… No sabia hacia donde íbamos. Solamente éramos guiados por el sentimiento del patriotismo de los vecinos de los pueblos del Cibao, el Seibo e Higueyanos. 

Estamos organizado en cincuenta lanceros, cincuenta macheteros, cincuenta entre españoles y dominicos con fusiles y un pequeño cañón. La retaguardia estaba organizada de cincuenta en cincuenta. Ellos, nos sobrepasan en números. !!Pero que noche !!  !! Siempre la recordarè y llevaré en mi lecho de muerte los gratos recuerdos de aquel día 20 de enero de 1691, donde junto a mis compatriotas dominicos y mexicanos, en la mañana del 21 de enero, matamos a 600 franceses y al gobernador de la isla Tortuga, llamado Tarìn de Cussy”. “Nosotros, los españoles que formamos parte de aquella gesta patriótica junto con los dominicos y mexicanos, desalojamos a los invasores piratas que ocupaban la isla Tortuga ubicada al noroeste de la Hispañola. 

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